Un mes de mayo, 170 horas a tu lado, noches y noches sin dormir. Pensaba tenerte cerca todos los días y hacer que desaparezcan las despedidas. La verdad es que me puedo conformar con un beso y poco más, también suelo apartar toda mi rabia para hacerte sonreir...
Pero todas las princesas aquí seguimos, sentadas en un sueño, negándonos a poner nombre a los sentimientos, ni color a los momentos negros, ni fecha de caducidad para todo lo que poseemos.
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