No hay principio ni final en esta historia, al igual que no hay suficientes ojos para observarte durante todo el tiempo que yo quiesiera.
Y es que hay poquísimas personas en el planeta que se follen con la mirada, pocas con las que al tocarlas descubres la agresiva electricidad, pocas con las que la vida sean instintos.
Piensa que desde la última noche que pasamos juntos nos han separado muchas noches más, y yo, sin decirte una palabra, he esperado a la siguiente. Pero en todas aquellas que no estabas te soñé.
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